Mueren doce personas atropelladas ante las puertas del River Center.
Una impaciente multitud aguardaba desde la noche anterior el comienzo de la temporada de rebajas en el recinto del centro comercial River Center, en Brighton, New Jersey, cuando a las 8 de la mañana se produjo la catástrofe. Una furiosa estampida se llevó por delante todo lo que encontró a su paso. Sonó el timbre y a través de las puertas abiertas salió un tumulto de objetos desbocados: sillas y sillones, mesas, podadoras de cesped, maniquíes, sartenes y cacerolas, lámparas baratas, lavadoras y frigoríficos, pantallas de plasma, batidoras, peluches y miles de mercancías en oferta se lanzaron en avalancha hacia el exterior arrastrando todo cuanto hallaban en su camino. Una madre y su hija fueron atropelladas por una jauría de ventiladores marca ACME mientras que dos ancianas asucumbieron ante el empuje de un rebaño de barbacoas fabricadas en China. Otras cinco personas fallecieron asfixiadas bajo un tsunami de muñecas Barbie en fuga.
Cientos de miles de mercancías, liberadas de su prisión, se dispersaron por toda la ciudad. En el barrio pobre de Plown, doscientos televisores de 26 pulgadas asaltaron algunas chabolas, donde se atrincheraron durante horas. Bandas enloquecidas de zapatos italianos y salvajes pandillas de micro-ondas fuera de control recorrieron las calles hasta las diez de la noche, ocupando edificios y agrediendo a los viandantes. Establecido el toque de queda, la policía tuvo que emplearse a fondo para reprimir la revuelta. Gracias al empleo de blindados y palas mecánicas, 12.000 lavadoras Westhinghouse pudieron ser finalmente cercadas y amontonadas en el estadio de los Pliffers. A estas horas, según informa nuestro corresponsal en New Jersey, una remesa de 1500 ratones Mickey de plástico arde, en medio de convulsiones, en la plaza central de la ciudad, junto a la estación de autobuses.
“EEUU está en peligro”, ha declarado Terry Grant, gobernador del Estado, “tendremos que vigilar nuestras aspiradoras y nuestros ipad”.
El senado prepara una ley para militarizar los mercados y la compañía Sprint, especialista en seguridad, ha comercializado bozales para cámaras de vídeo y jaulas para gafas de sol.

